Cabe destacar, por supuesto, la singularidad de la voz de Antía Muiño en esta agradable y sorprendente proeza. Cantante y compositora gallega, sus matices abarcan desde el jazz hasta la bossa nova, pasando por el folk-pop. Sumado a la voz cada vez más precisa y segura de Zé, el irresistible acento de Antía crea un cuerpo vocal único, transportando al oyente a un breve, pero muy bienvenido respiro.